Criterios de evaluación de la respuesta a la biopsia líquida en tumores sólidos (LB-RECIST).

ComiteNetMD

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4 abr, 2025

El valor de la biopsia líquida y de la monitorización del ctDNA en pacientes con cáncer se ha objetivado de forma consistente en los distintos estudios, con valor pronóstico y marcador de respuesta a los tratamientos, tanto en la enfermedad localizada como avanzada, y en multitud de subtipos tumorales. El DNA tumor circulante representa DNA liberado desde el tumor ya sea por apoptosis o secreción activa. Tiene una vida media corta, que puede oscilar entre los 8 y 147 minutos, y su cuantificación puede detectar cambios en el tumor de forma precoz, correlacionarse con el volumen tumoral y ser un marcador subrogado fiable de la carga tumoral. La biopsia líquida es un procedimiento mínimamente invasivo, que puede realizarse sobre cualquier fluido corporal, y que puede repetirse de forma sencilla, especialmente cuando se sospecha una resistencia al tratamiento. Además, la biopsia liquida proporciona una visión más general de la heterogeneidad clonal del tumor existente que una biopsia tisular convencional de una única lesión. Los criterios RECIST representan en la actualidad el método de elección para la evaluación de la respuesta al tratamiento en tumores sólidos. Aunque se han ido desarrollando criterios RECIST modificados que se adaptan a los nuevos tratamientos o técnicas de imagen, como los criterios iRECIST para la respuesta a la inmunoterapia o los criterios PERCIST, que evalúan la respuesta metabólica con PET, los criterios RECIST clásicos se mantienen como la herramienta de elección para la evaluación de la respuesta. A pesar de la generalización en su uso, los criterios RECIST presentan ciertas limitaciones a la hora de evaluar determinadas situaciones como las pseudoprogresiones o enfermedad estable. Multitud de estudios han demostrado el valor del ctDNA en el seguimiento de la carga tumoral, reflejando los cambios de forma precoz. La respuesta del ctDNA a los 21 días de tratamiento, tras el primer ciclo, puede ser predictivo de respuesta radiológica en la primera reevaluación en pacientes con tumores avanzados independientemente del tipo de tratamiento administrado. Identificar de forma precoz la resistencia terapéutica tras un primer ciclo podría ser de gran utilidad en pacientes en progresión, con el fin de evitar efectos adversos de un tratamiento que está resultando inefectivo y no retrasar el cambio a un nuevo tratamiento potencialmente eficaz. Estos cambios en el ctDNA, además de correlacionarse con la respuesta radiológica, ocurren de forma precoz y pueden ser detectados antes que los cambios radiológicos. Los últimos criterios RECIST 1.1 incluyen la negativización de marcadores tumorales para definir la respuesta completa, por lo que, dada la evidencia disponible, se postula que estos criterios deberían actualizarse para incluir datos de la biopsia líquida (LB-RECIST). A pesar del consenso general sobre el valor del ctDNA, la forma de evaluar su correlación con la respuesta de la enfermedad ha sido heterogénea hasta la fecha, sin unos criterios claros sobre qué considerar un cambio significativo en los niveles de ctDNA, tanto en su positivización o incremento como en su negativización. Se han propuesto diversas formas de evaluarlo, tanto de forma cualitativa, determinando la presencia de ctDNA de forma basal y tras el tratamiento, o de forma cuantitativa, cuantificando los cambios en la frecuencia alélica de la variante a lo largo de la evaluación. Es preciso una estandarización de la definición de respuesta o progresión del ctDNA para poder implementar su uso en la práctica clínica habitual, como se realiza en la monitorización molecular de ciertas enfermedades hematológicas, como la leucemia mieloide crónica con los niveles de BCR/ABL por ejemplo.

Los criterios RECIST representan en la actualidad el método de elección para la evaluación de la respuesta al tratamiento en tumores sólidos. Aunque se han ido desarrollando criterios RECIST modificados que se adaptan a los nuevos tratamientos o técnicas de imagen, como los criterios iRECIST para la respuesta a la inmunoterapia o los criterios PERCIST, que evalúan la respuesta metabólica con PET, los criterios RECIST clásicos se mantienen como la herramienta de elección para la evaluación de la respuesta. A pesar de la generalización en su uso, los criterios RECIST presentan ciertas limitaciones a la hora de evaluar determinadas situaciones como las pseudoprogresiones o enfermedad estable. Multitud de estudios han demostrado el valor del ctDNA en el seguimiento de la carga tumoral, reflejando los cambios de forma precoz. La respuesta del ctDNA a los 21 días de tratamiento, tras el primer ciclo, puede ser predictivo de respuesta radiológica en la primera reevaluación en pacientes con tumores avanzados independientemente del tipo de tratamiento administrado. Identificar de forma precoz la resistencia terapéutica tras un primer ciclo podría ser de gran utilidad en pacientes en progresión, con el fin de evitar efectos adversos de un tratamiento que está resultando inefectivo y no retrasar el cambio a un nuevo tratamiento potencialmente eficaz. Estos cambios en el ctDNA, además de correlacionarse con la respuesta radiológica, ocurren de forma precoz y pueden ser detectados antes que los cambios radiológicos. Los últimos criterios RECIST 1.1 incluyen la negativización de marcadores tumorales para definir la respuesta completa, por lo que, dada la evidencia disponible, se postula que estos criterios deberían actualizarse para incluir datos de la biopsia líquida (LB-RECIST). A pesar del consenso general sobre el valor del ctDNA, la forma de evaluar su correlación con la respuesta de la enfermedad ha sido heterogénea hasta la fecha, sin unos criterios claros sobre qué considerar un cambio significativo en los niveles de ctDNA, tanto en su positivización o incremento como en su negativización. Se han propuesto diversas formas de evaluarlo, tanto de forma cualitativa, determinando la presencia de ctDNA de forma basal y tras el tratamiento, o de forma cuantitativa, cuantificando los cambios en la frecuencia alélica de la variante a lo largo de la evaluación. Es preciso una estandarización de la definición de respuesta o progresión del ctDNA para poder implementar su uso en la práctica clínica habitual, como se realiza en la monitorización molecular de ciertas enfermedades hematológicas, como la leucemia mieloide crónica con los niveles de BCR/ABL por ejemplo.

COMENTARIO REALIZADO POR LA DRA. ISABEL ECHAVARRÍA, SECRETARIA CIENTÍFICA DE SEOM

Liquid Biopsy Response Evaluation Criteria in Solid Tumors (LB-RECIST) Autores Gouda MA, Janku F, Wahida A et al. Referencia: Ann Oncol 2024; Volume 35, Issue 3, 267 – 275 l

Para descargar la investigación completa haga clik a continuación:

Pág. 133

https://seom.org/images/REVISTA_155_PLS_SIN_ANUNCIOS.pdf

Oncología

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